sábado, 1 de enero de 2011

Proyecto de vida para un nuevo año

Por lo general cada vez que está finalizando un año solemos hacer un somero repaso de lo que hicimos o lo qué dejamos de hacer, pero dejamos a un lado la imperante necesidad de evaluar el porqué no se lograron ciertos objetivos - esto con la finalidad de reconocer las fallas - y /o el cómo fueron logrados los mismos, – esto con la intención de fortalecer el plan o los métodos.


Debemos reconocer que cuando alcanzamos las metas, hemos tenido la ayuda y el apoyo soberano del Eterno, y en segundo lugar la constancia, esfuerzo y nuestro sacrificio personal, el cual debe estar inmerso en una atmósfera de humildad, pues recordemos que la vida es una escuela donde cada día se aprende algo y hay que estar en sus aulas con mucha frecuencia.


Un testimonio que me ha impactado radicalmente, es la vida de Ben Carson (Leer sus libros: “Manos Milagrosas” y “Piense en Grande”), el mejor neurocirujano pediátrico en el mundo, quien con todo el conocimiento adquirido, no siente rebajarse al solicitar un apoyo o consulta ante sus colegas, es decir, no es autosuficiente ni orgulloso.


Hay personas que saben o dominan un tema, pero carecen de humildad, pues les envuelve la autosuficiencia, la jactancia o la arrogancia. Esas personas difícilmente piden favores o mucho menos consultan una duda con su entorno, ya que se creen sobradas, sabiéndolo todo, ¿por qué? posiblemente problemas de infancia, estima baja, vidas frustradas y fracasadas.


Ellas a veces llevan años de estudios en la universidad, pero sin propósito, pues aún no han concluido su carrera, y esto se debe a un elemento: abandono frecuente de la casa de estudio, es un repitiente de materias por bajo rendimiento o repitiente de materias por orgullo (frustraciones y fracasos les llevan a querer demostrar que pueden sacar la máxima puntuación, así pasen años estudiando).


Obviamente estar años estudiando la misma materia le da como resultado buen conocimiento, hasta el punto de sentirse superior a los demás, pero no deja de ser una persona inconstante y perdedora.


La humildad debe ser la característica de la persona ganadora, y mayor aun si somos obedientes al Eterno por medio de su Santa Palabra.


Estamos iniciando un nuevo año y debemos ser humildes dejando que el Eterno sea el todo en y para nuestras vidas, de manera de agradarle y que Él sea glorificado en todo.


A partir de hoy primero de enero tenemos que proyectarnos, pues hoy somos el resultado del ayer y mañana seremos lo que nos propongamos hoy.


Por lo cual, hay que buscar respuestas a los cuándo, cómo, por qué, y todas las preguntas que nos formulemos.


En ellas no debe faltar: ¿Qué tiempo voy a dedicar a la oración al Eterno y a la lectura de su Palabra? ¿Cómo me voy a equipar? (espiritual, intelectual, financiera, etc) ¿Cómo morir al yo y toda obra carnal y dejar que el fruto del espíritu tome dominio total de mí?.


Un detalle importante es involucrar a nuestros familiares en todo esto, pues el crecimiento será mayor.


Las siguientes diapositivas nos darán herramientas de cómo planificarnos:



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