domingo, 29 de marzo de 2009

Contimitad: Valor Ético Y Moral De La Infancia Que Viví

Cómo no recordar aquellos gratos momentos de mi infancia, de mis amigos de la escuela y los del barrio,  con quienes disfruté en pleno los desaparecidos juegos criollos, hoy suplantado por la tecnología.

Las niñas jugaban pisé, brinca la cuerda, la ere, juegos cantados tocándose las palmas, entre otros. Los varones volábamos papagayos, jugábamos perinola, metras, gurrufío, yoyo, la ere patralizada y agachada (a veces con las niñas), el escondite, policía y ladrón, perinola, tomatera tomatera, cero contra pulsero, fusilado, stop, pelotica de goma, chapitas, etc.

En aquel entonces, estaba muy arraigado entre nosotros un código de ética, el cual se sustentaba en la frase:: "Contimitad", equivalente a "con todo y mitad", que se usaba para advertir a los amigos, al momento de la adquisición de algo comestible o bebible. Por ejemplo: si alguien compraba un caramelo Sacamuelas o Vaquitas, o se tomaba un refresco Dumbo o Grapette, y era visto por alguno, y éste le decía de inmediato: "Contimitad", estaba en la obligación de dar la mitad. El secreto consistía en no dejarnos ver, pero si éramos visto compartíamos, no había egoísmo.

Y es que además del sentido de amistad que había, la palabra era una norma ética, era un documento, no había mentiras, no había engaños, había honor por la palabra.
Nuestra sociedad posee un sistema de valores completamente invertidos, pues a lo malo le llaman bueno y a lo bueno le llaman malo. Aunado a eso, toda persona, con estudios o sin ellos, dentro de su entorno social crea en sí una imagen pública de su personalidad en empatía con su conducta, su actitud, y su acercamiento con su semejante, que de no estar cimentado en valores, carecerá de credibilidad.

El libro: “Manual de Urbanidad y Buenas Maneras”, mejor conocido como el Manual de Carreño, escrito por Manuel Antonio Carreño hermano de Simón Rodríguez maestro del Libertador Simón Bolívar, y padre de la insigne pianista Teresa Carreño, un excelente libro de normas éticas, ha quedado en el olvido.

Actualmente hablar de ética, pareciera que fuera la utopía de la gente de principios, y no debe ser así. La ética debe ser lo cotidiano de la persona, debe estar arraigada en ella. La
misma no nace en las instituciones educativas, al contrario nace y se imparte en la escuela del hogar. Por ejemplo: suena el teléfono y/o tocan el timbre de la casa, y quien atiende al llamado es un niño, no sin antes haber recibido el mensaje de su padre, madre o representante diciéndole: “si es fulano o mengano dile que no estoy, pero si es sutano sí”. ¿Qué le está enseñando al niño? Fácil, falsos valores. El mensaje en su subconsciente es: nunca seas sincero, no aceptes la realidad, al contrario escóndete, huye de ella, sé hipócrita e irrespetuoso.

Esta sociedad en la que un considerable porcentaje de niños, adolescentes, jóvenes y aun adultos, que carecen de seguridad, hay que desafiarles a que sean diferentes, a fin de que al llegar a la tercera edad tengan gratos recuerdos. Como personas amantes de los valores éticos y morales, debemos ser agentes de cambio en cualquier escenario, ante cualquier sistema que carezca de principios. Por ello contimitad debe ser lo cotidiano, contimitad tiene que ser la diferencia.

Fuente: John Troya

lunes, 23 de marzo de 2009

Armando Molero






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Simbad "El Marino" y El Loro Salado

En la vida real han sido muchos los marinos que han hecho historia en alta mar: El capitán Cook, quien fuera un ícono para el movimiento misionero protestante del siglo 18 y 19; el temible Arouj Barbarroja “El Pirata Barba Roja” quien hacía sus apariciones por el mar mediterráneo a comienzos del siglo 16; Marco Polo, mercader y explorador veneciano por el siglo 13; el portugués Fernando de Magallanes, también el en siglo 16 y, muchos otros. Pero, en el mundo de los animados además de Popeye, hubo un joven marino de nombre Simbad que con su inseparable amigo “Loro Salado”, célebre mascota de los navegantes, tuvieron que enfrentarse a duros enemigos que a la final eran vencidos cuando Simbad al estirar su cinturón mágico, obtenía una fuerza descomunal.

Meteoro

Una de mis comiquitas favoritas fue Meteoro Mach Go Go Go (en japonés マッハGoGoGo, mahha gō gō gō. Una serie japonesa original de Tatsuo Yoshida y producida por la firma Tatsunoko Productions entre 1967 y 1968, totalizando 52 episodios.

El corredor pertenece a una familia de fanáticos de las Carreras, en la que su padre fue el conductor del el único carro que construyo, el Mach 5.

Uno de los incidentes de la serie es que el hermano mayor de Meteoro de nombre Rex corrió una carrera contra la voluntad de su papá usando un carro construido por él. Y, aunque ganó, al terminar la carrera el carro se destruyó. En el momento que fue hablar con su papá, éste en lugar de felicitarlo, lo amonestó duro, razón por la cual se va de su casa.

Los siguientes episodios presentan a Meteoro compitiendo con rivales mafiosos y con un famoso corredor X que mantiene siempre una máscara, pero es nada más y nada menos que su propio hermano.

Meteoro también tiene a su novia: Trixie; su amigo Sparky (Bujía) quien le acompaña en muchos de sus viajes; Chispita, su hermano menor el cual anda en la inseparable compañía de Chim Chim(Chito), ambos bien traviesos. Además, Rex Pops o Sr. Racer (Papá) y Mom Racer (Mamá).

Antonio Lauro

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Caracas Cuna de Héroes: Rafa Galindo

domingo, 22 de marzo de 2009

Claveles de Galipán. Raquel Castaños

Recordando al isleño Antonio Pacheco, que bajaba de Galipán una vez al año al mercado mayor con sus flores y claveles.

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