jueves, 4 de marzo de 2010

La psiquiatría y LA BIBLIA

La psiquiatría es una problemática rama de la medicina. Críticos desde dentro y desde fuera de la profesión la diagnostican como padeciendo confusión, grave enfermedad o como agonizando. El 2 de abril de 1979, la revista Time publicaba un reportaje de fondo titulado «Psychiatry's Depression» (La depresión de la psiquiatría), y atribuía la dolencia a una «crisis de identidad». Y de nuevo Time, el 29 de noviembre de 1993 (págs. 38-49), publicaba un excelente y extenso estudio acerca de Freud y de derivaciones del psicoanálisis, incluyendo la terapia «de memorias reprimidas». Este artículo señalaba la bancarrota del planteamiento básico freudiano y de conceptos y técnicas del psicoanálisis íntimamente relacionados, y documentaba las gravísimas consecuencias personales y familiares a que se han visto abocadas muchas de las víctimas de estos tratamientos. El título del informe de Time era: ¿Ha muerto Freud?

Se dirigían unas preguntas escrutadoras a una especialidad que hace sólo unas décadas era saludada como poseedora de las respuestas para todos los problemas de la humanidad.

¿Es la psiquiatría una disciplina científica válida?

¿Pertenece la psiquiatría al campo de la medicina?

¿Existe realmente algo que pueda denominarse «enfermedad mental» o se trata de una cobertura para los culpables?

¿Desaparecerá la psiquiatría como especialidad, y quedará absorbida por disciplinas no clínicas?

En 1974 el psiquiatra E. Fuller Torrey escribió un libro titulado The Death of Psychiatry [La muerte de la psiquiatría], en el que afirmaba que la psiquiatría «está muriendo ahogada por su propio estetoscopio y hace tiempo que ya hubiese debido ser enterrada.» Con esto se refería a que el objetivo por el que tanto tiempo se había luchado de incluir la psiquiatría como especialidad médica era un error. El doctor Torrey cree que muchos de los considerados como «enfermos mentales» tienen problemas acerca de la vida, no incapacidades físicas. Escribiendo en Controversy in Psychiatry el doctor Torrey describe cómo los neurólogos deberían asumir la responsabilidad de tratar las enfermedades orgánicas cerebrales, con los avances actuales en la investigación acerca de cómo funciona el cerebro, de modo que se descubrirán causas orgánicas para algunas de las «enfermedades» que ahora están tratando los psiquiatras.

La crítica de esta disciplina no es un fenómeno reciente. En 1953 el doctor Walter Maier escribió un manual matrimonial, For Better, Not for Worse [Para lo bueno, no para lo malo], con un capítulo titulado «Las perversiones del psicoanálisis» (el psicoanálisis es la rama de la psiquiatría que explora el «subconsciente» en profundidad, empleando asociaciones libres y análisis de los sueños). El doctor Maier cita Judas 8: «Estos soñadores mancillan la carne.» Condena a Freud y sus teorías como absolutamente inaceptables y advierte a sus lectores que eviten todo contacto con el psicoanálisis.

Uno de los más persistentes críticos de la psiquiatría es Thomas Szasz. En The Myth of Psychotherapy [El mito de la psicoterapia] dice: «Muchos, quizá todos los procedimientos pretendidamente psicoterapéuticos son perjudiciales para los llamados pacientes.» Él cree que la «enfermedad mental» es un concepto mítico, que las personas designadas como psicóticas no están clínicamente enfermas porque no se han descubierto disfunciones cerebrales. Cree que estas personas son «desviados o ineptos sociales, o en conflicto con otras personas, grupos o instituciones».


Una de las preocupaciones de los psiquiatras tradicionales es el decreciente interés en la especialidad por parte de los estudiantes de medicina. En la actualidad entran menos médicos graduados en este campo y hay un creciente abandono por parte de médicos residentes de los programas de especialización. Actualmente hay más de 30.000 psiquiatras en los Estados Unidos. Hace una década, el once por ciento de los graduados de facultades de medicina entraban en la especialidad de psiquiatría; en la actualidad sólo son el 3,6 por ciento. Esta disminución de interés tiene lugar en un momento en el que los informes de salud mental indican que entre el 15 y el 20 por ciento de la población necesita ayuda.


Pero con más de 200 terapias en competencia actualmente disponibles para los «enfermos», los médicos jóvenes dicen que la psiquiatría no se encuentra donde debiera estar.


Recientemente, la preocupación por el futuro de la psiquiatría reunió a los líderes de la profesión en San Antonio. Allí se hizo la observación de que sólo hace veinte años había una gran esperanza de que los hospitales mentales podrían ser vaciados. Con la llegada de los tranquilizantes, muchos se convencieron de que unos buenos fármacos controlarían las psicosis. Aunque es cierto que en la actualidad hay menos pacientes ingresados en instituciones, los tranquilizantes no hay resuelto los problemas; sólo han dado un alivio. La tasa de readmisión ha ascendido desde un 25 por ciento en 1960 a un 65 por ciento en la actualidad. La reunión de San Antonio quedó atascada, y achacaron la imagen manchada de la psiquiatría a la falta de financiación gubernamental, a la pobre imagen de la profesión ante los estudiantes de medicina y a la falta de buenos cursos de estudio en las facultades de medicina. Pero los problemas fundamentales en este campo van mucho más a fondo.

La depresión de la psiquiatría es el resultado de aceptar unas presuposiciones falsas. Toda la psiquiatría tradicional descansa sobre dos errores:
1. La aceptación de la evolución.
2. El humanismo secular.
Estos conceptos son fundamentales en todas las actuales teorías acerca de la mente y de cómo funciona. Dice el doctor Lawrence Kolb en «Modern Clinical Psychiatry»: «La psiquiatría descansa sobre una base evolucionista. Los desórdenes de la personalidad están arraigados en modos de conducta que se han manifestado en estadios anteriores de la vida... están determinados genéticamente.» Y prosigue así: «La orientación evolucionista de la moderna psicodinámica proviene directamente del genio de Charles Darwin y posteriormente de Herbert Spencer, que influyó sobre el neurólogo inglés John Hughlings Jackson. Jackson expuso una teoría evolucionista para explicar las funciones del sistema nervioso en la salud y en la enfermedad. Jackson postuló que las más elevadas funciones en el cerebro humano son desarrollos evolutivos más recientes permitiendo funciones humanas como el habla, la razón, el juicio, etc. Los animales operan en un nivel evolutivo inferior y más primitivo, que llamamos «talámico», un nivel reflejo de «lucha o huida». Jackson observó que en una persona con daños en el cerebro las relaciones serían talámicas y no corticales. El daño en el cerebro que causase impedimentos en el pensamiento de una persona produciría una regresión evolutiva o respuesta refleja.


Los conceptos del doctor Jackson fueron posteriormente incorporados a las premisas del doctor Freud y también en la escuela de psicobiología de Adolf Myers.

En la actualidad hay tres planteamientos de la comprensión de la mente y de la conducta del hombre: Instintivista, Conductista y Humanista.


El planteamiento Instintivista lo representa el doctor Sigmund Freud. El libro de texto Comprehensive Textbook of Psychiatry [Texto General de Psiquiatría] de Friedman y Kaplan dice: «Los conceptos derivados del psicoanálisis se aplican tan ampliamente en la enseñanza y práctica de la psiquiatría que han llegado a formar una parte fundamental de nuestro planteamiento de los desórdenes mentales y emocionales. ... Es imperativo que el estudiante desarrolle un claro entendimiento de la teoría psicoanalítica y de la obra de su fundador, Sigmund Freud.»


Freud fue estudiante de medicina en la década de 1870, en una época en la que las teorías de Darwin estaban cambiando los conceptos científicos. Freud estudió bajo Ernest Brucke, fundador de la Escuela Helmholz de Medicina. Brucke creía que las únicas fuerzas operando en los organismos biológicos son las inherentes en la materia. A lo largo de su vida Freud aplicó las ideas de Brucke a su estudio de la mente.

En A General Introduction to Psychoanalysis [Introducción General al Psicoanálisis], Freud declaró: «La investigación biológica le robó al hombre su privilegio peculiar de haber sido creado de manera especial y lo relegó a ser descendiente del mundo animal, implicando que en él había una naturaleza animal que no se podía erradicar.» Freud creyó toda su vida la teoría de la herencia de los caracteres adquiridos de Lamarck. Razonó que los instintos animales sólo podían haber surgido (a) de un poder superior, (b) o de una adquisición mediante la experiencia. Freud era un ateo confeso y persistió en su creencia en el lamarckismo. Ernest Jones ha escrito extensamente y con admiración acerca de Freud, pero lo llamó «un obstinado partidario de este lamarckismo desacreditado.» En cambio, Freud creía que si Lamarck estaba equivocado, la evolución era imposible.

 
Mente y medicina — El Sigmund Freud de la leyenda es una figura heroica que inventó una «psicología pura» independiente de cualquier otra anterior teoría de la mente. El doctor Frank J. Sulloway, un joven historiador de la ciencia, no acepta esta pretensión. Su libro Freud: Biologist of the Mind [Freud, biólogo de la mente], retrata a un hombre que, con toda su creatividad, recurrió sin embargo en sumo grado a las ideas que circulaban en su época. El libro también cuenta cómo y por qué surgió la leyenda del héroe solitario.

Un concepto dañino — Un concepto biológico que en último término resulto contraproducente para el psicoanálisis es uno que el mismo Freud había aceptado. Se trata de la teoría de que el individuo recapitula la experiencia de la raza en su propio desarrollo temprano. Esta teoría quedó desacreditada hacia 1930. ¿Dónde, pues, deja esto al psicoanálisis?

No hay dudas de que la teoría de Freud acerca de las neurosis y del desarrollo humano queda en parte afectada. Toda su teoría del desarrollo psicosexual descansa sobre Lamarck. El proceso de recapitulación confirmaría el argumento de Freud de que los rasgos de la personalidad se desarrollan de las etapas oral y anal en el desarrollo evolutivo del hombre. Todo lo placentero en la infancia ha de ser sexual. Los placeres que el niño está recapitulando son los placeres adultos de sus antepasados sexuales. De modo que, ya que el olor había estado en el pasado intensamente relacionado con la excitación sexual, oler sería erotogénico, porque en la teoría de las etapas psicosexuales, la nariz es un órgano erotogénico, como la boca, la garganta y el ano.

«Es necesaria la teoría de Lamarck para explicar como las experiencias en la etapa adulta de los antecesores se transmite a sus descendientes,» decía el doctor Sulloway. «La teoría lamarckiana dice que son heredables y que por ello quedan incorporadas a los genes. Y también es necesario acelerar el proceso de recapitulación de modo de que hacia los cinco años de edad el niño está recapitulando lo que había sido una experiencia adulta. Pero ya no había un mecanismo que permitiese que un adulto transmitiese una experiencia adquirida a su hijo.»

Un espejismo biológico — De modo que lo que queda es sólo una recapitulación de formas embriónicas. «Los embriones en especies diferentes son similares hasta aquel punto de su desarrollo en el que la selección natural los ha llevado a divergir. No hay recapitulación de etapas adultas pasadas, sino más bien una divergencia gradual entre embriones inicialmente similares. De modo que se tiene un espejismo de recapitulación porque los embriones poseen rasgos, como las hendiduras branquiales y la cola del feto humano, que se encuentran sólo en formas inferiores. Los darwinistas se dieron cuenta de que esto era sólo un espejismo de recapitulación. Pero la generación de Freud en la ciencia alemana se lanzó al paralelo exacto. Al formar parte de la tradición alemana y absorbiendo la versión haeckeliana de la recapitulación embriológica, Freud estaba dispuesto a ver evidencias de recapitulación en el desarrollo psicológico.»

Pero Freud era sin lugar a dudas heredero del darwinismo. La influencia de Darwin sobre el psicoanálisis era tan amplia que probablemente el mismo Freud nunca supo hasta qué punto se debía a esta sola fuente.


Los conceptos de Freud estaban totalmente basados en la evolución. Postulaba que la personalidad del hombre está constituida por tres partes: el id, el ego y el super-ego.


Id: El id es el componente más primitivo del cerebro humano. Es el asiento de los deseos e impulsos instintivos básicos del hombre que buscan expresión, pero no posee ninguna escala de valores morales o de valor. Están enterrados en su mente subconsciente. Es energía psíquica que busca expresarse. Opera en base del principio del placer: «Quiero lo que quiero, y cuando lo quiero» —la gratificación inmediata y la evitación del dolor. Hay tres instintos básicos que dominan el id: el incesto, el parricidio y el canibalismo. Estos constituyen la «horda primordial» de Freud. El id es a veces considerado sinónimo del «subconsciente» pero tiene una connotación totalmente distinta. En realidad es comparable con el «Viejo Adán» en el hombre —el pecado original.

Ego: Freud dijo: «El ego representa lo que podría ser designado como razón y sentido común, en contraste con el id, que contiene las pasiones.» Es gobernado por la realidad y canaliza las demandas del id. El ego está interesado en la propia preservación.


Freud creía que «la neurosis es el resultado del conflicto entre el ego y su id, mientras que la psicosis es el resultado análogo de una perturbación similar en la relación entre el ego y el ambiente.»

Super-ego: La conciencia del hombre. Como dijo Freud: «El super-ego es el sucesor y representante de los padres.» Creía que el super-ego es el verdadero culpable —que los enfermos mentales tienen un super-ego excesivamente desarrollado. Los conflictos entre el id cargado de energía primitiva y que busca placer y el «no» del super-ego» producen un sentimiento de culpa. Freud declaró que era su «intención exponer el sentimiento de culpa como el problema más importante en la evolución de la cultura» Él no asociaba la culpa con el pecado, sino con la evolución del hombre.

Freud creía que al ir evolucionando el hombre de formas inferiores de vida, intentó seguir sus instintos. Se encontró con otros que hacían lo mismo. Así, para evitar enfrentarse unos con otros, los hombres tuvieron que aprender a cooperar. En la búsqueda de la supervivencia evolucionó la moralidad, lo que dio lugar a la evolución del super-ego. De esta manera, el hombre creó la moralidad, el concepto de Dios y la conciencia, para suplir sus necesidades.


Cuando el id es frustrado en su búsqueda de expresión por el super-ego, se desarrollan conflictos a un nivel subconsciente y el resultado es un sentimiento de culpa. Entonces, el tratamiento debe ser defender el id contra la conciencia y liberar a la persona de su falso sentimiento de culpa.

Freud fue un escritor prolífico. En muchos de sus materiales es evidente su hostilidad contra la religión. Se consideraba a sí mismo como «uno de los más peligrosos enemigos de la religión». Sentía un enorme desprecio por la fe judía y la cristiana. En su libro Moses and Monotheism [Moisés y el monoteísmo] dijo que la religión es una neurosis de la humanidad y que su investigación liberaba al hombre de las cadenas de la religión. Para ser libre, el hombre debía abolir la religión, y Freud creía que tenía un deber mesiánico de destruir a Moisés y la Ley. De esta manera liberaría al hombre de su sentimiento de culpa.

Harry K. Wells, en su obra The Failure of Psychoanalysis from Freud to Fromm [El fracaso del psicoanálisis de Freud a Fromm] ataca los conceptos fundamentales de Freud. Dice que Freud basó sus ideas en una antropología evolutiva incorrecta. Wells calificó a la teoría de la «horda» primordial de mito antropológico evolucionista espúreo.

Jay Adams ha escrito: «Uno de los logros que debería ser atribuido al freudianismo es la parte crucial que ha jugado en el actual derrumbamiento de la responsabilidad en la moderna sociedad americana. Otro de ellos es la contribución de Freud a las presuposiciones fundamentales de la "nueva moralidad".»

El conductismo:
Mientras Freud enfatizaba impulsos y apremios interiores, una explicación más reciente de la conducta del hombre destaca las causas e influencias externas y ambientales. El trabajo pionero de Pavlov con perros descubrió el «reflejo condicionado». Un profesor de psicología en la Universidad John Hopkins, John Watson, influido por Pavlov, desarolló la teoría del Conductismo. Creía él que «la personalidad es el producto final de nuestro sistema de hábitos». De este modo, el hombre es para Watson un producto de la evolución: «Un animal, diferente de otros animales sólo en los tipos de conducta que exhibe.»

El principal proponente del Conductismo en la actualidad es B. F. Skinner, un renombrado psicólogo de Harvard. Es un brillante científico y ha escrito muchas obras. Su libro más popular es Más allá de la libertad y de la dignidad. Skinner cree que la conducta del hombre está controlada por el medio. Considera al hombre como un animal, y ha desarrollado sus ideas en base de experimentos con animales.

Mientras que Freud desarrolló sus ideas observando a los enfermos mentales, los conductistas ponen el acento en experimentos cuidadosamente controlados con animales. La religión, los valores y la moralidad son para los conductistas respuestas aprendidas, y lo bueno y lo malo son conceptos relacionados con la supervivencia. Concuerdan con el concepto freudiano de que los primeros cinco años de la vida determinan la conducta adulta. Creen que los padres han de ser permisivos y nada exigentes y que no deben frustrar al bebé o al pequeño, pues en caso contrario podrían producir conflictos conduciendo a neurosis en el adulto. El doctor Benjamin Spock defendió originalmente este enfoque —la permisividad, la cultura de las drogas y la ética situacional.

Skinner es ateo, aunque está bien familiarizado con la Biblia y otras religiones.

La escuela humanista:

Los humanistas creen que el hombre es la realidad última y que determina para sí mismo lo que es bueno o malo.

Un líder de esta escuela es O. Hobart Mowrer. Se opone a la creencia de Freud de que la enfermedad mental está arraigada en el conflicto del id con el super-ego. El resultado de este concepto fue una liberación del sentido de la responsabilidad personal y el tratamiento se convierte en una búsqueda del culpable a quien achacar los problemas que uno tenga: los padres, la iglesia, la educación, el sistema judicial, la sociedad, etc. Podemos ver el resultado de esta falacia cada día en los diarios.

El doctor Mowrer hizo mucho para demostrar los errores de Freud e indicar la ayuda disponible para los emocionalmente perturbados haciéndoles responsables de sus conductas. Sin embargo, era un humanista y no aceptaba la relación del hombre con Dios. La responsabilidad que Mowrer defendía para con uno mismo no era cristiana y debe ser rechazada.

Otro líder muy respetado de la escuela humanista fue Abraham Maslow, un doctor en psicología. Estudió bajo conductistas y estudió también extensamente psicoanálisis y antropología. Estaba en desacuerdo con Skinner y los conductistas que basaban sus conceptos en la «ciencia», En Motivation and Personality [Motivación y Personalidad] decía: «La ciencia es una creación humana, no una "cosa" autónoma, no humana, per se, con normas intrínsecas propias. Sus orígenes se encuentran en motivaciones humanas, sus metas son metas humanas.» Pensaba que los humanos son más que materia en movimiento y que poseen valores que los conductistas pasan por alto.

Maslow se mostró crítico acerca de la concentración de Freud en personas neuróticas y psicóticas. Dijo: «La imagen que tenía Freud del hombre era evidentemente inapropiada, dejando como dejaba de lado sus aspiraciones, sus esperanzas realizables, sus cualidades como divinas.» Sin embargo, también escribió: Es «deseable volver a evaluar la teoría del instinto y quizá incluso resucitarla en una u otra forma. ... Los seres humanos parecen ser mucho más autónomos y autogobernados que lo que permite la moderna teoría psicológica.»


Maslow desarrollo la teoría de la autorrealización. Lucy la explicaba en su quiosco de psiquiatra: «¡Qué pena que no seas una persona "autorrealizada", Carlitos. ... Las personas autorrealizadas están libres de temores e inhibiciones, se aceptan a sí mismas y aceptan a los otros; tienen propia estima y confianza. ...»
Carlitos pregunta: «¿Puedo llegar a ser una persona autorrealizada?»

Lucy: «¡Ni lo sueñes! Cinco centavos, por favor.»



El doctor Maslow razonaba que Freud no vio una verdadera imagen de la naturaleza humana porque trataba con personas con problemas. El doctor Maslow desveló una serie de útiles indicaciones acerca de la prioridad de las necesidades humanas, pero sus estudios los hizo sobre destacadas personas «autorrealizadas». Estudió una variedad de personas famosas de todo tipo de vocación, tanto vivas como muertas. Sólo uno de sus sujetos era «religioso», y así nunca aparece en la jerarquía de necesidades la necesidad más básica del hombre: la necesidad de relación con Dios. Maslow pone su fe en la ciencia, después de todo, en la psicología y en un creciente conocimiento sobre el hombre. Éste es un planteamiento totalmente humanista, y tiene que ser también rechazado.

Uno de los psicólogos humanistas más bien conocidos es Carl Rogers, que desarrolló el método «no directivo» de consejería. Rogers, lo mismo que Maslow, pone el énfasis en la bondad innata del hombre. Rogers asistió por un tiempo al Seminario Teológico Unión pero llegó a la conclusión de que no podía trabajar en un campo en el que tuviese que creer una doctrina religiosa específica. Rechazó el determinismo de Freud y de los conductistas, pero rechaza también la autoridad de la Escritura.



Debido a su popularidad en la actualidad, mencionaré dos adicionales técnicas psicoterapéuticas actuales:

Terapia de la Realidad, propuesta por William Glasser, y el Análisis Transaccional (AT) fundado por Eric Berne y popularizado por Thomas Harris. Rogers, Glasser y Berne son populares entre muchos cristianos porque enfatizan una forma de moralidad, de responsabilidad personal y de libre albedrío. Pero en el centro de todos los planteamientos humanistas se encuentra el Yo. Theodore Roszak declaró a Newsweek: «América está pasando por la mayor oleada de introspección que haya jamás sufrido ninguna sociedad en la historia.» Todas estas terapias humanistas niegan la autoridad y veracidad básicas de la Biblia.

¿Cómo deberíamos vivir, entonces?



Francis Schaeffer menciona el determinismo psicológico de Freud, el determinismo sociológico de Skinner y el determinismo genético de Francis Crick. Luego el doctor Schaeffer ofrece la única alternativa viable al determinismo, la afirmación bíblica de la moralidad, de los valores y del significado.

Hace varios años remití a un paciente muy perturbado a un psiquiatra que se suponía era cristiano. Al cabo de alrededor de un año de terapia volvió a verme muy agitado. Me contó que al ir avanzando las sesiones, se hizo más y más claro que sus problemas estaban relacionados con su fe católica. Luego, de un modo totalmente inesperado, el psiquiatra le confesó que él no creía en Dios.



Mi paciente se sintió invadido por el pánico. Me decía: «¿Qué voy a hacer? ¡He pasado todo un año intentando enderezar mi vida y ahora descubro que mi terapeuta no tiene fe!»

Aquel psiquiatra había perdido a su hijo por suicidio y era una persona con enormes problemas. El doctor estaba más enfermo que el paciente. Aparte de que el psiquiatra había violado la terapia al proyectar su propia angustia, poca ayuda hubiese podido prestarle al paciente. La psiquiatría no ofrece una filosofía de la vida ni una base moral. La psiquiatría, como hemos visto, es producto de la razón humana, con meras teorías acerca de la naturaleza del hombre. La Biblia es la revelación de Dios al hombre, y todas las teorías acerca de la vida y de su significado han de ser contempladas bajo la luz de la verdad bíblica.

En años recientes han ido surgiendo más y más psiquiatras y psicólogos cristianos. También ha surgido una creciente cantidad de literatura acerca de consejería cristiana. Jay Adams, por ejemplo, ha escrito extensamente acerca de consejería. Insiste en que los ministros cristianos y otros cristianos que conocen bien las verdades bíblicas están «Calificados para Orientar», siguiendo el título de su obra más fundamental. Ha efectuado extensos estudios —tanto en psiquiatría formal como en psiquiatría clínica, trabajando con perturbados mentales y con problemas vitales. Él llama a su planteamiento «confrontación noutética» y lo fundamenta en las instrucciones bíblicas.

El planteamiento noutético involucra tres elementos:
Llevar a cabo cambios en la personalidad y la conducta.

La confrontación verbal —«amor en contacto».

«El cambio en la vida de aquello que perjudica al aconsejado por medio del consejo, la amonestación, la advertencia, etc.»

Esto implica preguntas como:
«¿Qué ha estado usted haciendo?»

« ¿Qué se puede hacer en esta situación?»

« ¿Qué dice Dios que se debe hacer?»

El planteamiento defendido en la obra The Psychological Way/The Spiritual Way, por el doctor y la señora Bobgan es triple:
Hablar/escuchar

Confesión/aceptación

Reflexión/comprensión

¿Cuál es la receta para la salud mental y el bienestar? San Agustín lo expresó así: «Mi alma no tiene descanso hasta que reposa en ti.» La Biblia es el libro fuente sobre esta cuestión. El principiante encontrará la mejor receta para la paz en el Evangelio de Juan, capítulo 3, versículos 1 al 21, y la mejor instrucción para mantener la paz mental en Filipenses capítulo 4, versículos 4 al 9.

Fuente Consultada:
Paul W. Leithart, M.D. “Sin Fecha”. La Psiquiatría y La Biblia. Servicio Evangélico de Documentación e Información. Extraído el 3 de marzo de 2010 desde http://www.sedin.org/propesp/X0130_Ps.htm

Me siento rechazada e ignorada

Cantares 2:14«Paloma mía, que te escondes en las grietas de las rocas, en las hendiduras de las montañas, muéstrame tu rostro, déjame oír tu voz; pues tu voz es placentera y hermoso tu semblante.»

¿Cuántos alguna vez tuvieron la sensación de que alguien las estaba rechazando, que no les daba importancia, las ignoraba…?

¿Cómo se llamaba la esposa de Noé? ¿Cómo se llamaba la esposa de LOT? ¿Cómo se llamaba la mujer pecadora que se acercó a Jesús? ¿Cómo se llamaba la esposa de Sancho Panza? Cervantes le puso a la mujer de Sancho Panza en toda la historia tres nombres diferentes; a veces la llamaba Teresa, a veces María, a veces Juana.


¿Cómo se llamaba tu tatara-abuela? ¿Cómo se llama la cajera que te cobra en el supermercado chino? ¿Cómo se llamaba la hija de faraón, quien recogió a Moisés del agua? ¿Cómo se llamaba la esposa de Potifar, la que acosó a José? …No sabemos.

¿Vieron cuántas mujeres son ignoradas? Leemos la historia, pero ni siquiera conocemos su nombre; pero a pesar de que el nombre de estas mujeres ha sido ignorado, tienen historias para contar; y nosotras hoy contamos sus historias. Quiere decir que a pesar de que han sido ignoradas por su nombre, ellas fueron protagonistas de sus vidas.

Y de eso se trata la vida: de ser protagonista; no de hacer un papel secundario. Y eso no tiene nada que ver con que te hayan rechazado o con que te hayan ignorado, sino con que vos te atrevas a ser la protagonista de tu vida.

El rechazo es un mito; en realidad el rechazo no existe. Por ejemplo: si yo llamo a alguien y no me responde, y digo “no me miró; me está ignorando.” Si le pregunto a alguien: “¿me invitas a cenar esta noche?” Y me responde que no, ¿qué es lo que yo perdí? Si yo antes de preguntarle no tenía a nadie con quién cenar, y me dice que no, estoy igual que antes; o sea que no perdí nada por ese no. Si un hombre te invita a salir, y después no te vuelve a llamar ¿perdiste algo? Antes estabas sola, y ahora sin él ¿no estás igual que antes? O sea que no pediste nada. El rechazo no existe.

Si vas a una entrevista laboral y no te dan el trabajo, ¿perdiste algo? Antes no tenías trabajo, ahora estás en la misma situación que antes. El rechazo no existe.

¿Cuál es el problema del rechazo? ¿Cuál es el problema cuando te dicen que no? ¿Cuál es el problema cuando te ignoran? El problema es el diálogo interno que empieza a producirse en tu cabeza, ese es el gran problema. El problema no es el rechazo o que alguien te ignoró; no es la situación en sí, sino lo que te hablas internamente. Todas las preguntas que nos hacemos después que una persona –una pareja, una amiga, un jefe–nos dijo que no a algo, son dolorosas según cómo recibo yo esas palabras. Porque hay un secreto: cuando te atacan un área, esa área es la más fuerte de tu vida.

Cuando vos podés empezar a pensar positivamente sobre ese aspecto, cuando vos podés empezar a pensar con pensamientos cariñosos hacia tu vida, entonces te vas a dar cuenta que podés transformar transformar todo rechazo que en una gran bendición.


1) “El rechazo no me va a detener”
Cuando te rechacen no te des por vencida; cuando alguien te rechace no te quedes en el rechazo; decí: “que pase el próximo”. Si alguien te rechaza, no te quedes estancada en el rechazo, en el resentimiento, en la anécdota; insistí con el siguiente, “que pase el que sigue”.

Había un hombre llamado Harland Sanders que tenía una receta especial para cocinar pollo frito; era un receta única. Fue a ofrecerle su negocio a trescientas personas, que probaron el pollo frito… las trescientas personas le dijeron “esto no va a funcionar, no me interesa.” Hasta que un día alguien creyó en su idea. Hoy esta persona tiene en Estados Unidos y en ochenta países ¡once mil restaurantes donde se sirve su pollo frito! Por eso cuando te rechacen vas a hacer un gesto de “¿qué me importa?” Si te dicen: “no te voy a dar el trabajo, no te quiero, no servís para nada, lo tuyo no sirve, nunca vas a llegar a nada” ¿qué tenés que hacer? “Que pase el próximo”.

Alguien en algún lugar y en algún momento va a decirte que sí; a alguien –en algún lugar y en algún momento– Dios lo tiene preparado para darte la sorpresa: te va a decir que sí.

La mujer del relato de la Biblia, que estaba enferma de flujo de sangre, dice que recorrió todos los médicos, y todos le decían que no tenía cura. Hasta que un día ella fue a Jesús, tocó el borde del manto de Jesús, y el Señor le dijo: “sí, estás sana, ha llegado sanidad a tu vida.” ¿Y por qué siempre vamos a obtener el sí? Porque ya hay un sí previo al sí humano; hay un sí previo que es el sí divino, que Dios ya puso en tu vida. Es el sello de que todo lo que hagas te va a salir bien; Dios ya lo puso sobre tu vida. Y antes del sí humano hubo un sello que puso Dios sobre tu vida. Jesús le dijo a sus discípulos: “vayan a predicar, y si alguno no los acepta ustedes sacúdanse el polvo de los pies”. Eso es lo que tenes que hacer cuando te rechacen: sacudir el polvo de tus pies y decir: “que pase el próximo”. No somos de las que retrocedemos, somos de las que vamos por más y seguimos avanzando.

A mí me dio mucha bronca cuando una editorial rechazó mi primer libro; y después me di cuenta… ¿qué perdí yo? Si igual el libro estaba, la gente lo leía, solo que no estaba en una editorial. Hasta que me di cuenta que hay que golpear la puerta correcta. ¿Cómo se conoce la puerta correcta? Cuando seguís diciendo: “el próximo”. Porque aunque uno no sabe cuál es la puerta correcta, uno va golpeando; la puerta correcta viene después que hiciste pasar al próximo, al próximo, al próximo. Y en un momento la puerta se te va a abrir. A mí ya se me abrieron como seis editoriales. Una me rechazó, pero se abrieron seis; porque dije: “que pase el próximo”.

2) “Cuando me rechacen no le voy a leer la mente a nadie”Es muy común que las mujeres rechazadas vivan leyéndole la mente a los demás. Por ejemplo: “yo no le digo nada a él, porque si se lo pido no va a querer dármelo”; “no… mejor no le digo esto a ver si se enoja”; “él no va a poder acompañarme, yo creo que va a decirme que no, yo creo que se va a enojar”, y así vivimos leyéndole la mente a los demás. Las mujeres muchas veces hacemos eso, generalmente ya tenemos la respuesta del otro en nuestra cabeza, y actuamos tratando de leerle la mente a los demás. Esas frases nacen del registro mental de un rechazo anterior. Cuando vos respondés antes de que te respondan, es porque hay un registro mental de rechazo; pensás que el otro instantáneamente te va a decir que no, te va a rechazar.

Paloma mía, ¿por qué te escondes?..” “…estás escondida en los agujeros de la peña de la montañas” ¿Por qué se escondía esta mujer? Porque le daba vergüenza su color de piel. Cantares en el capítulo uno dice: “no se fijen en mi tez morena ni que el sol me bronceó la piel.” Le daba vergüenza su color de piel oscura… “si mi amado ve el color de piel me va a rechazar” ¿y por qué viene esto? Porque en esa época la piel pálida y blanca era el parámetro de la belleza; la mujer que tenía la piel pálida y blanca indicaba que esa mujer tenía una vida de ocio, y que tenía origen de la alta alcurnia, era de un nivel elevado. En cambio la mujer de piel morena era la mujer que tenía que trabajar en el campo, era la mujer que tenía que pasarla difícil para lograr lo que quería, para poder subsistir. Y a esa mujer le quedaba la piel bronceaba; por eso no era bien vista una mujer que tenía la piel bronceada.
El rechazo que recibiste en algún momento de tu vida hace que te escondas, hace que no te arriesgues, hace que digas todo el tiempo: “no es para mí, no me lo van a dar, no me corresponde”. La mujer rechazada empieza a juzgarse a sí misma, porque le dijeron antes que no era digna y se lo creyó. ¿Cuál fue la expresión del amado cuando conoció a esta mujer? Le dijo: “bella entre las bellas, cuán bella eres amada mía; cautivaste mi corazón”. ¡Ella se escondía y el otro estaba enamoradísimo!

Vos pensás: “no me van a dar ese trabajo” y el otro está pensando: “cómo me gustaría que viniera a trabajar conmigo”. Vos pensás: “ese hombre no me va a dar ni la hora” y él está diciendo: “cómo me gustaría que me mire”. No hagas hablar a la gente por tu propia boca; dejá que la gente se exprese como quiere. Si te tiene que decir que no, te lo va a decir; si te tiene que decir que sí, gloria a Dios, y sino ¡que pase el próximo!

No tenés que leerle la mente a nadie. Eso te va a liberar, te va a ayudar a arriesgarte en la vida. No tenés que adelantarte a la respuesta ajena; buscá la respuesta de la boca de la persona, no la respuesta de tu mentalidad de rechazo, ni de las palabras incorporadas en tu mente. Andá a la fuente, a la persona misma. No le inventes palabras, no inventes discursos en el otro.

Eso también lo hacemos con nuestros hijos: “yo te diría que ni vayas a pedírselo tantas veces”. O decís: “pastora yo quería hablar con usted pero una mujer me dijo: ni se te ocurra hablar con la pastora porque no te va a atender” ¡y yo atiendo a todo el mundo!, mientras tenga tiempo atiendo a todo el mundo. Pero alguien te habló desde su propio rechazo. Vos tenés que ir a la fuente. La lectura mental es producto del rechazo. Tenés que ir al de arriba de todo, que te va a decir que sí.

Cuando alguien te diga…
“a mi me parece que te va a decir que no”
“…a mí no me parece nada; yo voy a ir y le voy a preguntar”
“a mí me parece que ese trabajo no es para vos”
“…a vos no te parece nada y a mí tampoco; yo voy a ir y me voy a presentar”
“a mí me parece que esa ropa no es para vos”
“…vos no te preocupes; yo me la voy a ir a poner y voy a ver qué es lo que habla mi aceptación de mí misma”.

Nunca te rechaces, porque no hay peor rechazo que el rechazo de una misma. Porque la rechazada se rechaza a sí misma y rechaza a los demás, y quiere que los demás también se sientan rechazados. Hay padres que le dicen a los hijos: “ni se te ocurra pensar en ir a esa universidad porque ese no es tu ambiente…” ¿Quién dijo que no es tu ambiente? “Porque es muy cara la facu, vos no sos de ese lugar; ¿querés ir a estudiar? ¿ahí vas a ir a estudiar?”, porque le metemos rechazo a nuestros hijos. Si nuestros hijos dicen que pueden, vos tenés que fortalecer eso que ellos están creyendo de ellos mismos: “dale, yo sé que podés, lo vas a lograr, te apoyo y te bendigo en el nombre del Señor”. No le transmitas rechazo a tus hijos.

3) “Tengo que levantar un monumento y no un muro con las piedras del rechazo”Alguien te soltó una palabra de rechazo y esa palabra estalló en tu vida, en tu cara, y han quedado piedras desparramadas en toda tu vida, ¿qué tenés que hacer? Tenés que buscar esas piedras.

Lo más importante es lo que vas a hacer con esas piedras, con ese dolor del rechazo, con esa sensación de miedo, con esa negatividad para arriesgarte; qué vas a hacer con esas piedras que han quedado sueltas después del rechazo… Vos podés construir un muro o construir un monumento. ¿Qué es un muro? Una fortaleza. Vos vas construyendo alrededor un muro alto, alto, alto, para que nadie vuelva a lastimarte o a herirte, parece que te protege de lo que te daña. Son esas mujeres que –como se han sentido rechazadas– tienen un carácter feo, porque no quieren que nadie las vuelva a rechazar, y viven rechazando y menospreciando a los demás.

Mujeres que tienen conductas emocionales desordenadas: lloran, mañana están contentas, pasado mañana gritan; mañana se tiran los pelos; porque no saben qué hacer con su conducta emocional. Son esas mujeres que tienen conductas sexuales desordenadas. ¿Cómo puede ser que –por ejemplo– recién separada puedas construir una relación sana, si todavía no sanaste las heridas anteriores? ¿Por qué te estás apurando? Porque tenés miedo de volver a ser rechazada; no le das tiempo a la sanidad. Cada vez que vos te apurás en algo y no tenés tiempo para sanarte, estás cometiendo el peor error de tu vida, porque vas a volver a ser rechazada, porque no hubo sanidad del rechazo anterior. Hay que darse el tiempo necesario para sanar.

La primera persona con la que tenés que tener paciencia es con vos, y tenés que tenerte paciencia hasta que estés sana, hasta que te sientas bien, te sientas encaminada; y ahí sí podés tomar buenas decisiones. Sino, te estás quedando siempre en el mismo lugar y protegiéndote de aquello que te lastimó. Cuando vos te encerraste en un muro recordando todo el tiempo las palabras del rechazo, terminás siendo esclava de esas palabras de rechazo y terminás dentro de ese muro, protegiendo lo que te lastimó, protegiendo esa palabra fea, protegiendo esa frase que te dijo tu papá, protegiendo esa frase que te dijo tu mamá, tu jefe, tu ex-marido, o lo que te dice todos los días tu marido. Lo protegés porque construiste un muro: “no me lo van a hacer más; a mí nunca más me van a faltar el respeto; se van a dar cuenta quién soy yo” y protegés lo que te dañó. Lo primero que tenés que hacer es derribar el muro que construiste con esas piedras de rechazo; derribarlo, tirarlo, romperlo.

¿Y qué hago con las piedras que están ahí y no desaparecen? Lo que podés hacer es construir un monumento de adoración a Dios. Es tan importante que vos puedas tomar todo ese dolor del rechazo y llevárselo a los pies del Señor. Como hizo María, quien quebró el frasco de perfume sobre los pies de Jesús. Para poder tener un perfume tan caro, muchos creen que María se había dedicado por mucho tiempo a la prostitución, y que alguno de sus clientes le había regalado ese perfume. Cuando esta mujer viene a los pies de Jesús y quiebra el frasco de perfume, lo que estaba quebrando era todo su pasado, quebrando toda su reputación, todos sus recuerdos tristes, todos sus rechazos. Y los quebró a los pies del Señor.

Lo peor que te pude pasar es quebrar eso a tus propios pies; vos tenés que agarrar todo ese dolor y quebrarlo ante los pies de Jesús, y levantar un monumento de adoración: “Señor, acá está esto, lo vuelco ante tí”.

A veces el rechazo duele tanto que –como no entra dentro nuestro– empezamos a tratar de sacarlo fuera rechazando al otro. Por eso, la mejor manera es tomar todo tu pasado, todas esas frases, esas palabras, y quebrar ese frasco del pasado a los pies de Jesús. Y Él va a usar lo mismo que el enemigo tomó para dañarte, pero ahora para bendecirte. Porque Él te va a mostrar que, donde los otros vieron debilidad, era justamente la fortaleza que Dios había puesto en tu vida. Él va a mostrarte que, lo que los otros usaron para degradarte, era justamente la excelencia que Dios puso dentro de tu corazón. Cuando vos puedas hacer un instrumento con esas piedras, y empieces a sacar lo precioso de lo vil, te vas a dar cuenta que en las palabras de rechazo en realidad estaba tu fortaleza.

Algo quisieron opacar en tu vida, quisieron que no se vea algo, quisieron ocultar algo, quisieron decirte “no lo muestres porque es muy valioso”, y te lo ocultaron con palabras de rechazo; pero cuando vos levantás un monumento de adoración al Señor y le entregás las palabras de rechazo, Dios te va a ofrecer lo que Él te había dado, que estaba escondido en ese rechazo, y que vos pensabas que era lo negativo de tu vida, y en realidad es la bendición y la luz que tenés para mostrarle al mundo.

Dice que ella fue a los pies de Jesús y rompió el frasco: “esto es todo mi pasado, esto es todo lo que gané, y tengo una mala reputación; esto es todo mi dolor que te lo estoy entregando, no lo aguanto más, y sé que sos la persona indicada”. Quebrá eso delante de sus pies todo el tiempo, en vez de ir a tus propios pies. Entendé que había algo escondido y poderoso en vos; detrás de cada frase que oíste había una bendición que Dios te había otorgado y que otros la querían tapar y esconder. Y enseguida, cuando hizo ese acto tan precioso y levantó ese monumento de adoración a Dios, habló Judas.

Siempre va a aparecer un Judas, siempre va a aparecer un rechazado que te va a rechazar, que te va a decir “¡cómo vas a hacer eso delante de Jesús!, ¿vos creés que Jesús va a aceptar ese perfume que ganaste con la prostitución?, ¿vos te creés que Jesús te va a dar algo?” Siempre aparece un Judas que quiere traerte la herida del pasado. Judas dijo: “esto se lo podía haber dado a los pobres, y esta tonta mirá lo que esta haciendo: lo esta derramando, desperdiciando; con lo que cuesta ese perfume…” ¿Y qué le respondió Jesús?: “dejala en paz”. Yo me imagino cómo se lo debe haber dicho Jesús: “déjala en paz, no se te ocurra marcarle la vida, ni se te ocurra decir una palabra más de rechazo; dejala en paz que me ha levantado un monumento de adoración.”

Si lográs sacar lo precioso de lo vil, vas a ser la mujer más feliz del mundo.

Si podés darte cuenta que eso que te dijeron –que no servías, que no valías– ese es tu punto fuerte; si se te puede revelar qué hay detrás de esa critica, qué hay detrás de ese dolor, qué hay detrás de esa frase, qué hay detrás de esa palabra, de ese rechazo, qué hay detrás de esa actitud de ignorarte, qué hay detrás de ese castigo, ahí te vas a dar cuenta la fortaleza grande que el enemigo quiso tapar. Es una fortaleza construida para que nadie vuelva a herirte; pero en realidad lo que tenés que hacer es quebrar esa torre y salir a la vida, dejar de esconderte.
Cuando empieces a sacar eso que una vez te criticaron y escondiste, en ese momento el Señor te va a decir: “hermosa mía, amada mía, preciosa mía.” Comenzá a sacar lo precioso de lo vil; hay algo hermoso que todavía no diste a luz y está esperando; algo que fue aplastado, le han puesto el pie tantas veces; sacudítelo de encima. Tenés que decir: “que pase el próximo, el próximo, el próximo” hasta que Dios te va a dar el sí para abrir la puerta de bendición.

¿Cuál es el problema de las palabras negativas, si nadie te dio nada en la vida? El único que te dio todo fue Dios, el que siempre te acepta es Dios.

Porque cuando Él te ve, te ve aceptada, no tenés que hacer nada para agradarle. Si te atrevés a darte cuenta que cuando te dijeron: “no servís como mujer” –tal vez tu marido te lo dijo–, es porque hay una mujer apasionada y fogosa dentro que no sabés cómo manejar, por eso tratan de taparte. Cuando te dijeron: “vos como madre sos un desastre” es porque hay una mamá llena de sabiduría, y te quieren callar. Cuando te dicen: “usted para este trabajo no sirve”, es porque sos la persona más capacitada para ese trabajo; pero ese no es el lugar correcto. Por eso: “…que pase el que sigue” No es un problema tuyo, no es por falta de capacidad, sino porque no era la puerta correcta. Cuando toques la puerta correcta, la bendición se suelta. ¿Cómo se encuentra la puerta correcta?: que pase el que sigue, que pase el próximo. Hay una puerta que todavía no golpeaste que te detuviste.

En el rechazo pensamos: “no lo intento más, no lo hago más, acá me quedo, ya está, yo no lo voy a hacer más” y Dios te dice: “hay una puerta más que todavía no golpeaste, hay cinco puertas más que todavía no golpeaste”; y cuando golpees la puerta correcta la bendición se va a soltar. ¡Hay un sí esperando por tu vida!

Cuando alguien venga a tu vida a querer ignorarte, rechazarte, el Señor le va a decir: “¡dejala en paz!”, porque cuando te des cuenta de lo valiosa que sos vas, a seguir caminando. “¡Dejala en paz!, está yendo a conquistar; nadie más la moleste”.

El rechazo no existe; es solo lo que pensás dentro de tu mente.
Antes de pedirle algo a alguien, asegurate que primero se lo pediste a Dios. A veces con el apuro de la necesidad vamos directamente a la gente, y nos olvidamos de pedírselo primero a Dios. Parece algo tan simple y sencillo, pero nos olvidamos. Recordá que antes de pedirle algo a alguien, primero lo tenés que poner en manos de Dios; porque sabemos que Dios tiene un sí previo para nosotros. De la mano de quién vendrá, no lo sabemos; tal vez pase uno, tal vez pasen dos, pasará el próximo… no importa; pero a mí el no me va a afectar, porque primero me aseguré del sí de Dios.

Si hasta ahora le estás pidiendo a la gente amor, dinero, una casa, un lugar, y estás pidiendo migajas de amor, primero asegurate que se lo pediste al Señor, para que todo los no restantes no te lastimen y tengas suficientes fuerzas para seguir golpeando puertas, y decir: “que pase el próximo”. Nunca le leas la mente a nadie; porque cuando tenés el sí de Dios, Dios trabaja en la mente de la persona que te va a decir que sí.

A mí me gusta ser mimada de Dios; y saben que antes me lo cuestionaba –por todos esos conceptos tontos que tenemos– pero ahora no me lo cuestiono más; agradezco y entiendo que cada vez que alguien me dice un no, es porque ahí hay un secreto de bendición que dentro de poco lo voy a ver en mi vida. Me corresponde a mí seguir golpeando puertas, no decaer; que en ese no justamente está mi bendición, y voy a seguir insistiendo.
Fuente:
Stamateas, Alejandra (2009, Julio) "Mujeres Fuertes”. Extraído el 23 de septiembre de 2009 desde http://www.alejandrastamateas.com/nueva/auditorios/2009/julio/4/texto.html

Phidias Danilo Escalona: Creador del nombre musical: "Salsa"

El caribe ha dado muchos aportes musicales, compositores de la talla de Ignacio Piñeiro, Rafael Hernández, "Tite" Curet Alonso, Pedro Flores, Ernesto Lecuona, entre otros.



Desde el punto de vista típico caribeño, en esa época estaban posicionados musicalmente cantantes populares de guaracha y boleros y las orquestas de salón en el cine mexicano y en muchos países del mundo. Solo mencionaré algunos: de Nueva York: Tito Rodríguez, La Lupe, Mongo Santamaría, Xavier Cugat, Machito; de Cuba: Trio Matamoros, Benny Moré, Vicentico Valdez, Panchito Riset, Orquesta Aragón y, Sonora Matancera; de República Dominicana: Ángel Viloria y su cantante estrella Dioris Valladares; de Puerto Rico: Rafael Cortijo y su Combo teniendo como vocalista al joven Ismael Rivera y, por Venezuela: La Billos Caracas Boys, Luis Alfonso Larrain, el Pavo Frank y, Aldemaro Romero.

No obstante, del barrio surgieron las tres primeras agrupaciones de Salsa las cuales fueron: Sexteto Juventud en el año 1.962 y, dirigida por Olinto Medina, quien tenía como vocalista al desaparecido Carlos "Tabaco" Quintana; En 1.965 Federico Betancourt procedente de Valencia ensambla la orquesta Federico y su Combo Latino, el cual tenía como cantante predilecto el "Negrito Calaven"y, por último Los Dementes, orquesta fundada en 1.967 por el pianista Ray Pérez, oriundo del oriente venezolano, el cual tenía como vocalista "Perucho" Torcat también procedente del oriente, fallecido en Nueva York, por monóxido de carbono en el carro de Justo Betancourt.

Es de resaltar que aunque Phidias Danilo Escalona fue el pionero, luego se incorporó para la disufión el colombiano Floro Manco (padre de la actriz Ana Karina Manco) y, el saber de la Salsa en Venezuela, fallecido en el 2008, el señor Enrique Bolívar Navas, la figura que más aportó en conocimiento de música latina.

En la década del 70 surge la emisora: Radio Aeropuerto" con su Slogan: "Aeropuerto, la emisora de la Salsa en Venezuela" y, que tenía en su programación al mismo Phidias, Héctor Castillo, César Miguel Rondón y un jovencito procedente de la población del Tigre, estado Anzoátegui: Rafael Rivas ("El Tigre" Rafael), hoy el mejor animador de Salsa en Venezuela y director de la emisora Fiesta 106 del circuito Center.

Vale señalar que son muchos los comunidadores y periodistas que han realizado investigaciones concerniente al género, entre los que se destacan:: Lil Rodríguez, César Miguel Rondón, Ángel Méndez, Héctor Castillo y, Victor Pradas Vallés.

Hoy por hoy la salsa no se quedo arriba en el barrio, bajó y, hoy hasta cualquier residente del este caraqueño, la escucha sin temor que le miren mal, ya que es "Salsa" el nombre genérico que le dió un pastoreño llamado Phidias Danilo Escalona.

domingo, 21 de febrero de 2010

Ética de las profesiones

Los Obstáculos Estructurales a la Responsabilidad Profesional




I. ÉTICA Y PROFESIONES
S
iguiendo las reflexiones de Augusto Hortal en su libro “Ética General de las profesiones”, podemos afirmar que hablar hoy de profesiones y de ética profesional es problemático. No termina de ser persona ética aquella que en todo es intachable menos a la hora de desempeñar sus responsabilidades profesionales.

La mayoría de profesionales suelen ser trabajadores por cuenta ajena que desempeñan sus tareas en empresas, instituciones y organismos en los que se les asigna lo que tienen que hacer.

En la medida que exista un cierto margen para la responsabilidad del profesional es necesario reflexionar sobre ella. Los complejos problemas que tiene planteados nuestra sociedad difícilmente podrán encontrar solución sin la aportación profesionalizada de médicos, ingenieros, arquitectos, sicólogos, profesores, enfermeras…

Hoy la profesionalidad suele justificarse más por lo que tiene de especialización cognoscitiva (competencias) que por lo que tiene de compromiso ético. Pero la competencia profesional no basta. La ética a la vez que supone unas garantías en la prestación de los servicios profesionales contribuye a la consolidación de una profesión.

Una ética de las profesiones que pretenda estar a la altura de la conciencia moral alcanzada por nuestra época ha de ser un discurso coherente y capaz de orientar la acción interesadas en ser buenos profesionales, técnicamente capaces y moralmente íntegros en el desempeño de su labor profesional.

Ser un profesional competente y responsable no consiste exclusivamente en ser un individuo racional y libre, que posee habilidades, sino que posee también modos de hacer, sentido de pertenencia a un colectivo profesional, y compromiso social en el desempeño de su profesión.

La ética de cualquier profesión ha de partir del reconocimiento y apego a los valores de convivencia que componen la ética cívica compartida: valores como la libertad, la igualdad, la solidaridad, el respeto, diálogo…

En la ponencia de Emilio Martinez Navarro ”Ética de la profesión: proyecto personal y compromiso de ciudadanía”, la pregunta ética radical la platea en los siguientes términos: ¿Qué estoy haciendo con mi vida? Y la respuesta tiene que ver con cuestiones que afectan a la propia vida como es la dedicación profesional. Pero esa parte de la vida está conectada con la vida social, puesto que la profesión es una institución social que pretender ofrecer un servicio a la comunidad. En este sentido, pensar las profesiones a estas alturas nos conduce a plantear la relación entre profesión y ciudadanía.

Hortal distingue entre ética profesional y deontología profesional. La ética profesional se plantea la profesión en términos de conciencia y de bienes: qué es ser un buen profesional, en qué consiste hacer bien el ejercicio profesional. La deontología son los deberes y normas definidos por el colectivo o colegio profesional.



II.- DEFINICIÓN DE PROFESIÓN
Es difícil fijar los perfiles y límites entre lo que es y no es una profesión mediante la enumeración de varias características necesarias.

Si se atendiese sólo a las voces de los profesionales, a lo que ellos dicen de sí mismos, la esencia de su profesión consiste en el servicio desinteresado a la humanidad. Un profesional es una persona consagrada a su profesión y a quienes necesitan sus servicios.

Hortal apunta las siguientes características: Profesiones son aquellas actividades ocupacionales:

a) en las que de forma institucionalizada se presta un servicio específico a la sociedad,

b) por parte de un conjunto de personas (los profesionales) que se dedican a ellas de manera estable, obteniendo de ellas su medio de vida,

c) formando con los otros profesionales (colegas) un colectivo que obtiene o trata de obtener el control monopolístico sobre el ejercicio de la profesión,

d) y acceden a ella tras un largo proceso de capacitación teórica y práctica, de la cual depende la acreditación o licencia para ejercer dicha profesión.

III.- OBSTÁCULOS ESTRUCTURALES DE LA RESPONSABILIDAD PROFESIONAL
En la sociedad actual el trabajo además de una permanente fuente de frustraciones y amenazas, de alienación y explotación, es elemento estructurante de la identidad personal (somos lo que hacemos), de la ciudadanía responsable y de la identidad del laico cristiano.


B.- LÍMITES Y CONDICIONAMIENTOS ECONÓMICOS DEL TRABAJO PROFESIONAL

Hoy los profesionales ejercen su profesión como asalariados, contratados por alguna empresa o como funcionarios de algún organismo público.

La mediatización económica del trabajo profesional tiene una doble vertiente: la primera afecta al mismo profesional que tiene en el trabajo su medio de vida, la segunda vertiente afecta a la misma actividad profesional.

El profesional al ser un trabajador por cuenta ajena, no es dueño de marcar sus finalidades; las tareas le vienen asignadas; por ellas le pagan; y ése es su medio de vida. Por tanto está mediatizado por las necesidades vitales propias y de su familia, y esto supone una fuerte mediatización.

Por otra parte el profesional tiene que aprender a trabajar con recursos limitados y dentro de unos márgenes que garanticen la viabilidad económica. La viabilidad económica se convierte en obsesión dominante en forma de la maximización de la rentabilidad o del beneficio.

Es normal que el profesional que trabaja por cuenta ajena necesita de la empresa en la que tiene su trabajo y ayuda a que la empresa sea viable y rentable económicamente. Pero aún siendo esto así, el profesional debe actuar de modo que no se descuiden facetas menos rentables, pero exigibles en términos de responsabilidad social.

De los profesionales se espera, según Parsons, que en el ejercicio de su profesión no sean guiados por el ánimo de lucro, sino por cierto altruismo, por una orientación al servicio de la colectividad.

La realidad no parece ir por esos caminos. Hay una mercantilización de la sociedad y una mercantilización de las profesiones. Pero lo que es, no es nunca el último criterio de lo que debe ser.

En la evolución más reciente del sistema económico hay elementos y planteamientos que constituyen un obstáculo para la responsabilidad profesional e incluso para la mima consolidación de la identidad profesional: “el capitalismo flexible”

Richard Sennent llama “capitalismo flexible” a la etapa más reciente del capitalismo en la que productividad viene asociada a una incesante movilidad laboral exigida por la introducción de las nuevas tecnologías y adaptación a las condiciones de competitividad internacional. Ello conlleva la inestabilidad y precariedad en el empleo y contribuye a lo que Richard Sennent ha llamado “corrosión del carácter”. La falta de estabilidad laboral representa una amenaza para el profesionalismo, pues obliga a trabajar en lo que sea y como sea

M. Castells afirma que en la sociedad de la información o sociedad red la división de las clases sociales pasa por la diferencia fundamental entre trabajadores insustituibles y trabajadores inespecíficos. Todo profesional que quiera y pueda hacer valer su profesionalidad irá haciendo valer su compromiso personal con los valores intrínsecos de su profesión.

Algunos sociólogos llevan años viendo indicios de que el sueldo y los niveles de consumo y status no lo son todo. Empiezan a hablar de la prevalencia de “valores postmaterialistas”: clima organizativo, mayor estabilidad en el empleo, participación e identificación con la empresa a cambio de una estabilidad que es positiva tanto para la empresa (fidelización) como para el profesional, la corresponsabilización, la participación en riesgos y beneficios, la capacidad de innovación.

C.- EL MARCO INSTITUCIONAL Y ORGANIZATIVO
Cada nuevo profesional se encuentra con la profesión ya funcionando, tipificada, institucionalizada, disponible para ser llevada a cabo por cualquiera que esté en condiciones de hacerlo.

El profesional no se inventa su profesión. En la mayor parte de los casos actúa dentro de cauces institucionales que marcan las pautas de lo que tiene que hacer y de lo que cabe esperar de él. Ningún profesional, tanto si trabaja en una empresa privada como si es funcionario público, ejerce su profesión inventándosela a cada instante sin ningún tipo de cortapisas ni límites. El medio social y la cultura compartida ofrecen un marco contextual que posibilita a la vez que impone límites y mediatiza el ejercicio de la profesión.

Una visión completa de la ética tiene que prestar atención no sólo a lo que cada uno, como persona y como profesional, hace y promueve, sino también a lo que la organización en la que trabaja puede y debe contribuir a proporcionar bienes y servicios, a respetar y hacer que se respete a las personas y a cumplir los deberes de justicia. No basta que haya que haya una actuación ética por parte del profesional y de cada persona que trabaja en la organización, es necesario que exista una ética de la organización (Lozano, 1999)

De cómo sea la ética de las organizaciones va depender que el profesional encuentre facilidades o dificultades a la hora de asumir sus responsabilidades de profesional en ellas, aunque no hay que dar por supuesto que el profesional será el que quiera actuar éticamente y que será la organización la que se lo impida.

1) Habrá empresas y organismos corruptos que terminen por corromper a los profesionales que empezaron queriendo ser honestos.

2) Habrá profesionales deshonestos y corruptos que generen, mantengan y promuevan una cultura de corrupción allí donde trabajen.

3) Habrá empresas y organismos que tengan una cultura moral aceptable, que faciliten y promuevan actuaciones morales aceptables en los profesionales que trabajan en ellas.

4) Habrá profesionales que además de honestos, sean competentes, hábiles y prudentes, y contribuyan a mejorar la cultura moral de las organizaciones en las que trabajan.

Dentro de las organizaciones en las que trabaja el profesional cabe distinguir entre las empresas privadas y los organismos públicos. Estos contextos conllevan formas diferentes de mediatizar, facilitar u obstaculizar el ejercicio de la responsabilidad el profesional que trabaja en ellos.

En la empresa privada el profesional ejerce su oficio en base contractual poniendo sus conocimientos, capacidades y habilidades al servicio de la organización o empresa, y donde el poder lo ejercen determinadas personas, que tienen capacidad para iniciar procesos, marcar objetivos, distribuir tareas y controlar el cumplimiento de las tares asignadas y los objetivos establecidos. En la empresa privada el profesional tiene una forma de dependencia más directa.

En el sector público el profesional, funcionario o contratado, las cosas son en parte más fáciles y en parte más difíciles. Lo normal es que el puesto de trabajo que se ocupa en la administración pública ya tenga un perfil claro que delimita lo que se espera del profesional en ese puesto. El ámbito de competencias y el modo de ejercerlas está burocráticamente establecido. Los conflictos tienen cauces administrativos y jurídicos para ser resueltos. El poder es más o menos anónimo y burocrático.

El puesto del profesional en la administración pública es más orgánico, hay un reparto burocrático de competencias. Lo que no cabe es muy difícil que se pueda hacer como no sea por la vía de los cambios normativos.

La burocratización empieza intentando ser una forma de racionalización de las relaciones sociales formales para obtener cierta forma de igualdad y trae consigo problemas para el ejercicio responsable del propio trabajo y profesión:

1) el procedimiento se absolutiza hasta desvincularse de lo que con él se pretendía conseguir; tiende a convertirse en rutina inevitable.

2) Promueve relaciones sociales segmentadas y formales.

3) Fragmenta la responsabilidad: cada uno cumple con su “deber” y nadie es responsable de un resultado conjunto catastrófico.

4) El individuo se define por su función.

5) Aumenta la pasividad y el conformismo.

Aún así queda espacio para hacer las cosas bien y para hacerlas mal para esmerarse en solucionar los temas o para dejarlos sin resolver e irse a tomar un café. En definitiva, se nota si un profesional aprovecha los espacios y las posibilidades que permiten compatibilizar el propio compromiso profesional con el carácter de servicio público que conlleva el puesto de trabajo en la administración.

Estos contextos mencionados mediatizan de forma diversa el ejercicio de las responsabilidades profesionales que habría que concretar en cada caso y en cada profesión.

El profesional en el ejercicio de su práctica institucionalizada tendrá que intentar armonizar sus obligaciones profesionales institucionalizadas con las de las instituciones en las cuales se enmarca su actividad profesional y también con sus obligaciones no institucionales.

IV.- INDIVIDUO Y ORGANIZACIÓN COMO SUJETOS DE LA ÉTICA PROFESIONAL
Todos estos factores contribuyen a la sensación de impotencia generalizada y la responsabilidad profesional se debate entre el voluntarismo y el fatalismo.

Tras esta reflexión habrá que formular cómo se relaciona la responsabilidad moral del profesional con la responsabilidad moral de la empresa, institución u organismo en el que trabaja. Según J.M. Lozano (1999) la ética en las organizaciones y la ética de las organizaciones no deben ser dos lógicas antagónicas, sino complementarias.

El contexto organizativo o institucional posibilita, configura y a la vez acota, restringe el campo de la responsabilidad del profesional y sobretodo le mete en un entramado de fuerzas, de poderes y contrapoderes en el que no puede proceder sólo desde sí mismo, desde sus capacidades y convicciones

Perspectivas posibles y complementarias de la cultura moral de una organización:
1) Es un producto que han hecho, hacen, mantienen y modifican las personas que han trabajado y trabajan en ella.

2) La cultura moral de una organización es a la vez una realidad objetiva, institucionalizada y disponible para cualquiera que entra a formar parte de ella.

3) Los nuevos miembros de dicha organización que se incorporan para trabajar en ella están configurados en sus actuaciones por esa cultura moral objetivada en sus usos, costumbres y legitimaciones


Las pretensiones de tener una responsabilidad autónoma por parte de los profesionales no se corresponde con la situación cada vez más mediatizada en que se lleva a cabo el trabajo profesional en las condiciones y contextos actuales।।
Cada profesión tiene sus propios contextos y cada ética profesional habrá de tomarlos en consideración। En términos generales todas o casi todas las profesiones se ven expuestas a tres mediatizaciones fundamentales:

- La mediatización técnica.
- La mediatización económica.
- La mediatización organizativa o institucional.

La creciente complejidad y tecnificación del trabajo hace de los profesionales más bien servidores de una maquinaria que sujetos que actúan autónomamente.
Hoy los profesionales trabajan en empresas, organismos, instituciones que les asignan su cometido en el reparto funcional de tareas y competencias; no tienen otra cosa que hacer que lo que les toca hacer; haciéndolo cumplen con su deber.
Además de ser asalariados hay otros condicionantes económicos que se plantean a su trabajo profesional। Si trabajan en un servicio público tienen que atenerse a las limitaciones presupuestarias y a los recursos asignados; si trabajan en empresas, su trabajo está sometido al imperativo de la viabilidad y rentabilidad económica. ¿Queda margen para la responsabilidad profesional?

A- LA MEDIATIZACIÓN TECNOLÓGICA DE LAS PROFESIONES
La técnica configura casi todos los aspectos de la vida actual। Ningún ejercicio profesional está a la altura de las posibilidades y exigencias que hoy se plantean sin el uso de los medios técnicos.
La técnica potencia las actividades profesionales। En principio las innovaciones tecnológicas se introducen para proporcionar mayor eficacia y precisión en la obtención de resultados, ahorrando esfuerzos.
La tecnificación, al ampliar las capacidades profesionales, trae consigo una primera y básica consecuencia ética para los profesionales: ser competentes técnicamente es una condición necesaria, aunque no suficiente, para ser moralmente responsables en el ejercicio profesional।
Un buen profesional tiene que estar al día en la forma de plantear los problemas de su profesión y en las soluciones que aporta, lo que hace necesario capacitarse continuamente en la utilización de las técnicas que se van renovando। El profesional tiene que ser un buen técnico para ser un buen profesional.
Pero lo que empieza siendo una innovación al servicio de la mejor obtención de los mismos fines, acaba pervirtiendo este orden, y terminan siendo los medios los que determinan los fines.
La difusión de la mentalidad técnica tiende a inhibir las capacidades de respuesta y responsabilización éticas de los sujetos éticos। En el ámbito tecnificado la responsabilidad se diluye, se llega a echar la culpa a la máquina o al “sistema” del mal funcionamiento de las instituciones y personas.
El ejercicio profesional al tecnificarse , hace que se diluyan los aspectos éticos de la profesión। El profesional pasa a ser un técnico instrumentalizado por el proceso. La única virtud que se le exige es la habilidad, poseer las capacidades técnicas necesarias para obtener los resultados que otros desean. La tecnificación hace aumentar la alienación y hace crecer las dificultades para que el hombre encuentre una identidad coherente y con sentido. La mayoría de los que intervienen en procesos tecnificados complejos no se siente responsable de lo que en ellos se hace.
La tecnificación convierte al profesional en una pieza de un proceso en el que cada cual desempeña su función de forma más o menos mecánica। En la vida profesional tecnificada los roles y funciones están previamente definidos; esto hace que el profesional sea una pieza sustituible. Plantear cuestiones éticas resulta disfuncional para el sistema, por eso el que plantea los temas éticos tiende a ser sustituido por otro que se limite a cumplir con “su” cometido.
Esto hace que impere el conformismo। La mayoría vive con cierto fatalismo el acontecer social. Esto no se debe sólo a la técnica, pero la tecnificación contribuye a ello. El ejercicio profesional, una vez superados los primeros idealismos, se vive con cierto sentido fatalista de sometimiento al “sistema”.
La técnica entra en la escena de las profesiones para potenciarlas y facilitar su ejercicio, pero con frecuencia termina suponiendo una amenaza para la ética profesional। A veces se piensa y se reacciona pensando que la solución está en huir de la técnica, o en reducir la tecnificación al mínimo. Se corre el peligro de caer en una ética estoica y en un maniqueísmo social: todo lo interpersonal es bueno, todo lo tecnificado es malo.
Frente a esta tendencia hay que intentar conciliar ética y técnica: y para ello hay que empezar por precaverse frene a la tentación tecnocrática, lo que nos lleva a creer que para todo problema humano hay una solución técnica.
El enfoque tecnocrático no consiste sólo en decir abiertamente que sean los técnicos los protagonistas de los procesos sociales, sino también en reducir los problemas éticos a problemas técnicos.
No hay que esperar que los problemas que crea la tecnología se resuelvan con sólo medios tecnológicos.
No hay que esperar soluciones exclusivamente técnicas de los problemas éticos.
En resumen, la tecnificación tiende a instrumentalizar al individuo, porque:
1) Invierte la jerarquía entre medios y fines: sólo se plantean aquellos temas para los que hay técnicas disponibles.
2) Si algo es posible termina por hacerse necesario
3) Induce a la tecnificación de las relaciones sociales: marketing, relaciones públicas, técnicas de persuasión..
4) Diluye la responsabilidad: “problemas técnicos”
5) Aumenta la pasividad y el conformismo: consumimos no sólo objetos, sino también puestos de trabajo, modos de proceder, modas, opiniones, diversiones.
6) Aumenta la distancia jerárquica entre expertos y legos.
7) Relega al silencio los temas éticos.


¿Qué responsabilidad tienen los profesionales de actuar éticamente contando unas veces y para unos asuntos con una cultura organizativa que favorece, facilita, pide y refuerza ese modo de actuar, pero que en otras ocasiones pondrá trabas, dificultades y obstáculos?

Cuando un profesional trabaja en una organización que le contrata, la responsabilidad moral tiene que poder compatibilizar las exigencias del rol profesional con las exigencias de lo que se espera de quien trabaja en una organización y para ella.

A veces se alude al contexto para descargarse de responsabilidades. Otras, se pretende asumir responsabilidades sin tener en cuenta los contextos en los que hay que ejercerlas.

Es verdad que hay contextos que están tan marcados por la corrupción que impiden llevar a cabo en ellos un proyecto compartido de humanización de la vida. Pero también es cierto que los contextos ofrecen oportunidades además de obstáculos, y que solo podemos ser responsables de lo factible, dando pasos concretos en la dirección correcta antes que soñar mundos alternativos de espaldas a la realidad.

No deberíamos quedarnos con la impresión de que los profesionales son meras víctimas o colaboradores ingenuos e irresponsables de un entramado de poder en el que ellos no son nadie.

Siempre es posible hacer algo con la actividad y responsabilidad profesional। Decir lo contrario es caer en las trampas de las mediatizaciones analizadas (tecnocracia, economicismo, burocracia). Es necesario ejercer la responsabilidad en el entramado de interdependencias que imponen los contextos.


No conviene estar en un discurso moralizante que sólo habla acerca de cómo tendrían que ser las cosas, pues esto llevaría al desánimo, al sentimiento de impotencia.

¿Cómo podemos vivir esa realidad que no nos gusta sin dejarla del todo como está, tratando de mejorarla y acercarla al ideal deseable cuanto sea posible?

La descripción de lo que hay no cierra la cuestión de lo que puede hacerse; la descripción de una situación no dice nunca la última palabra acerca de nuestras posibilidades de actuación en ella.

Los profesionales de nuestro tiempo tenemos el doble reto de ser excelentes profesionales para ser buenos ciudadanos y de ser excelentes ciudadanos para ser buenos profesionales. (Martinez Navarro.

Fuente Consultada:
Wallpaper Infantil - Proverbios 22_6

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