En la vida real han sido muchos los marinos que han hecho historia en alta mar: El capitán Cook, quien fuera un ícono para el movimiento misionero protestante del siglo 18 y 19; el temible Arouj Barbarroja “El Pirata Barba Roja” quien hacía sus apariciones por el mar mediterráneo a comienzos del siglo 16; Marco Polo, mercader y explorador veneciano por el siglo 13; el portugués Fernando de Magallanes, también el en siglo 16 y, muchos otros. Pero, en el mundo de los animados además de Popeye, hubo un joven marino de nombre Simbad que con su inseparable amigo “Loro Salado”, célebre mascota de los navegantes, tuvieron que enfrentarse a duros enemigos que a la final eran vencidos cuando Simbad al estirar su cinturón mágico, obtenía una fuerza descomunal.
lunes, 23 de marzo de 2009
Simbad "El Marino" y El Loro Salado
Meteoro
Una de mis comiquitas favoritas fue Meteoro Mach Go Go Go (en japonés マッハGoGoGo, mahha gō gō gō. Una serie japonesa original de Tatsuo Yoshida y producida por la firma Tatsunoko Productions entre 1967 y 1968, totalizando 52 episodios.
El corredor pertenece a una familia de fanáticos de las Carreras, en la que su padre fue el conductor del el único carro que construyo, el Mach 5.
Uno de los incidentes de la serie es que el hermano mayor de Meteoro de nombre Rex corrió una carrera contra la voluntad de su papá usando un carro construido por él. Y, aunque ganó, al terminar la carrera el carro se destruyó. En el momento que fue hablar con su papá, éste en lugar de felicitarlo, lo amonestó duro, razón por la cual se va de su casa.
Los siguientes episodios presentan a Meteoro compitiendo con rivales mafiosos y con un famoso corredor X que mantiene siempre una máscara, pero es nada más y nada menos que su propio hermano.
Meteoro también tiene a su novia: Trixie; su amigo Sparky (Bujía) quien le acompaña en muchos de sus viajes; Chispita, su hermano menor el cual anda en la inseparable compañía de Chim Chim(Chito), ambos bien traviesos. Además, Rex Pops o Sr. Racer (Papá) y Mom Racer (Mamá).
domingo, 22 de marzo de 2009
Claveles de Galipán. Raquel Castaños
Recordando al isleño Antonio Pacheco, que bajaba de Galipán una vez al año al mercado mayor con sus flores y claveles.
El Lenguaje Del Periodista
En una ocasión escuché a un misionero estadounidense decir: “el idioma más completo es el español”. Y es cierto, tenemos la dicha de tener un idioma rico. Por ello, sería casi imperdonable no autocriticarnos y criticar principalmente a nuestros profesionales, de cualquier disciplina, especialmente a aquellos que educan, forman e informan; siendo pues modelos ante una multitud que a diario le sigue, bien sea leyéndoles o escuchándoles. Desde hace mucho tiempo vengo observando en la televisión como personalidades del ejecutivo y aún periodistas no pronuncian correctamente algunas palabras como por ejemplo: Caracas, algunos las pronuncian sin la s o cuidad en vez de ciudad tal cual como lo dijo en una ocasión, un diputado de la Asamblea Nacional cuando era entrevistado.
Recuerdo a un amigo marabino (oriundo de una región del occidente del país) que de una manera graciosa me hacía mención de un excanciller que hablaba como cantinflas, el cual además, de no pronunciar bien algunas palabras, la verdad es que decía mucho y no decía nada, era desesperante oírle, lo trágico es que estamos hablando de un diplomático cuya formación académica debe ser irreprochable.
En la televisión observamos a muchos comunicadores sociales, haciendo el papel de animadores en diversos programas, pero muchas veces actúan como si estuvieran en una esquina, en el patio de su casa o en un mercado, usando un lenguaje muy coloquial y hasta con doble sentido ¿será que para llegarse al público, especialmente el popular hay que usar este tipo de lenguaje? Creo que se ofende la inteligencia de los televidentes.
Muchas de estas palabras que se usan son: “vamos a perrear o sandunguear”, en lugar de “vamos a bailar reggaeton”; “voy a chambear” por “voy a trabajar”; “le tumbó el dinero” por “le robó el dinero”; “echar los perros” por “piropear” y “bucear” por “mirar con lujuria”.
Ahora bien, ¿dónde surgen estas expresiones? Esto no nace con el actual boom del rap o reggaeton, cuyas letras son extremadamente vulgares. Es bueno recordar que en las décadas del 60 y 70 del pasado siglo, los cantantes puertorriqueños, Ismael Rivera y Héctor Juan Pérez Martínez, mejor conocido como: Héctor Lavoe, ellos en sus canciones fraseaban, el sentir y puro calé que se hablaba en los barrios de Nueva York. Estas son algunas de ellas: jeva (muchacha), pana (amigo), pirar (fugarse).
También el cine mexicano tuvo su influencia. Pues actores como: Cantinflas, Resortes, Tin Tan y Capulina, llegaron a representar personajes característicos de los barrios de ciudad de México. Los jóvenes de la época (décadas 40,50 y 60) usaron toda esa manera de hablar, y las trasmitieron a sus generaciones. Estas son algunas de ellas: bronca o guey (lío, problema), chamba (trabajo).
¿Y qué de la prensa escrita? Así es la Noticia, un matutino que desde mi punto de vista salió para competir con “Ultimas Noticias”, ambos periódicos editados en la ciudad de Caracas. El primero presentaba en primera página expresiones muy lejos de la ética de la comunicación social, usaban un lenguaje obsceno, vulgar, es decir, groserías impresas.
En un aniversario de “Ultimas Noticias”, leyendo la sección de sucesos, me llamó la atención una frase que decía textualmente: “…le dieron lo suyo”, refiriéndose a los disparos que había recibido una señora después de ser sometida en un robo. Da a entender que esta señora se lo merecía.
Para finalizar, quiero dejar por sentado tres aspectos que creo que en la práctica
sería de mucho provecho, ya que el hablar y escribir es como caminar. En primer lugar hasta que punto el comunicador social, pone en práctica lo que aprendió. Hay columnistas que sin ser comunicadores de profesión escriben mejor que los profesionales del medio, estos últimos muchas veces dejan su dirección electrónica con la intención de tener contacto con sus lectores. Escribámosles, aprendamos de los mejores y evitemos sus errores.
En segundo lugar, si se quiere llegar al lector popular ¿por qué usar este lenguaje? ¿por qué no usar un mejor lenguaje? En una sociedad abierta, los comunicadores convierten la lengua en un modelo. La lengua de verdad traspasa el ámbito de lo privado, para oírse en público. Un comunicador social que usa un buen lenguaje para el lector y el oyente, será un modelo a seguir.
Y en tercer lugar, los medios de comunicación deberían tener un segmento para la enseñanza y la educación. Por ejemplo: la prensa escrita podría aportar mucho al lector, si tuviera aunque sea una media página donde se explique: “el buen uso de nuestro lenguaje”, lo mismo con la radio y la televisión: “quince minutos diarios para la difusión del buen hablar”.




